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A diferencia de la satisfacción, que es una actitud, la fidelidad del cliente puede definirse en función de su comportamiento de compra. Un cliente leal repite sus compras regularmente; compra diferentes productos y servicios; recomienda la empresa y sus productos a otras personas; demuestra ser inmune a la presión de la competencia, y puede tolerar una falla ocasional en la atención que recibe sin disertar, gracias a la relación creada por un servicio habitualmente bueno. Pero ese comportamiento de compra, salvo escasas excepciones, no se logra de un día para el otro. La fidelidad se construye (o destruye) con cada experiencia que una persona vive en su interacción con la empresa. Un plan de lealtad no se agota en tácticas de retención, también debe incluir convertir a los clientes potenciales en compradores, luego en clientes frecuentes y habituales y, por fin, en "predicadores". Basándonos en esta filosofía concebimos el Sistema de Fidelización de Clientes, un sistema que integra innovación y creatividad a la aplicación de tecnología. Este sistema se basa en el otorgamiento de puntos por cada compra realizada en el concesionario, que luego serán canjeados en base a un catálogo elaborado para tal fin. De este modo, facilitamos acciones de fidelización aprovechando nuestro profundo conocimiento del cliente para crear propuestas diferenciadas. |
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